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LAS ALTERACIONES MOTORAS EN LA ÉDAD EVOLUTIVA
CUANTO más pequeño sea el niño, tanto más fácil le será expresar una tensión o un malestar psíquico a través del lenguaje del cuerpo. La mímica facial, los gestos y la acción constituyen por tanto una especie de modalidad de respuesta natural y espontánea a los estímulos del ambiente externo.
El cuerpo y la motricidad desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad y en la construcción de una Identidad armónica. Para que ello pueda tener lugar, es necesaria la integridad de las vías motoras (piramidales, extrapiramidales y cerebelares) y la madurez completa de todas las estructuras y centros nerviosos que rigen la capacidad de coordinación motora.
La neuropsiquiatría infantil dice, en efecto, que “la adquisición de nuevas aptitudes motoras no puede separarse, por un lado, de la forma en la que el niño se representa y siente que actúa y, por otro lado, del modo en el que el ambiente acoge esta motricidad y acepta las modificaciones que pueden derivarse de ella”.
Desarrollo Motor de los Discapacitados Mentales
Según la O.M.S. la Deficiencia Mental se entiende como "un funcionamiento intelectual inferior, al término medio, con perturbaciones en el aprendizaje, maduración y ajuste social, constituyendo un estado en el cual el desarrollo de la mente es incompleto o se detiene".
Las manifestaciones de la deficiencia mental son muy variadas.
Los síntomas y signos que más llaman la atención son los disturbios del desarrollo psicomotor y las dificultades de adaptación social:
El retraso puede ser de lo más grave llegando a veces a no poder sujetar la cabeza, sentarse, caminar o no tener control de esfínteres.
Una de las características más destacadas de los retrasados mentales suele ser su torpeza para moverse. Especialmente importante es el retraso (de 2 a 4 años respecto a la edad cronológica) que aparece en el desarrollo motor y que aumenta con el crecimiento del sujeto retrasado.
Las deficiencias motrices que suelen presentar son: problemas de equilibrio y coordinaciones complejas y locomoción.
También ejecuciones inferiores en aspectos como la fuerza, velocidad, resistencia y relajación. Los retrasados mentales parece mostrar su mayor nivel de rendimiento motor en las fases finales de la infancia, al comienzo de la adolescencia, mientras que en las personas normales este rendimiento máximo se observa al término de la adolescencia y comienzo de la etapa adulta.
El desarrollo motor de los retrasados mentales puede ser influido por una falta de oportunidades para desarrollar sus capacidades motrices y, también, por una escasa motivación por parte de los sujetos afectados, que manifiestan apatía ante el esfuerzo y la actividad física. La eficacia motora y la Condición Física, son inferiores a la normal. (Generalmente un retraso de varios años).
Las características físicas, son mas patentes en los grupos de deficientes moderados, severos y profundos, que en los retrasados mentales leves. Estas características pueden condicionar la intervención educativa y hacer precisos materiales específicos para trabajar con estos niños.
Los retrasados mentales suelen ser físicamente más frágiles, y de menor estatura y peso que los sujetos normales. No obstante, en algunos casos se observa sobrepeso e incluso obesidad.
Los problemas cardiorrespiratorios son más abundantes que en la población normal, así como la posibilidad de tener un inadecuado funcionamiento de los órganos internos, por tanto la resistencia cardiovascular es inferior a la media, por lo que deben alternarse períodos de actividad con períodos de descanso. Hipotonía generalizada o bien hiperactividad.
Escasas destrezas en:
Motricidad gruesa y/o fina Integración del esquema corporal Equilibrio
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